En esta segunda entrega, analizaremos las características y materiales utilizados en este tipo de decoración en donde “menos es más”. Bienvenidos al estilo minimalista.

Minimalismo, no quiere decir inhabitado ni mucho menos se refiere a espacios carentes de carácter. Contrariamente, al generarse espacios con sólo los elementos necesarios, se acentúa la sensibilidad de las personas y aumenta el lugar para la inspiración y creatividad de las mismas. Cada objeto toma un significado especial y el énfasis se pone sobre todo en las estructuras bases del diseño.
Como hemos mencionado en otras oportunidades, este estilo se caracteriza por las formas puras, los espacios despejados y los colores neutros. Conozcamos más de sus principales características:
Colores
Para agregar toques de color se utilizan tonos tostados, negro o rojos acentuando detalles o formas particulares.
El Mobiliario
A la hora de amueblar estos ambientes se piensa principalmente en la funcionalidad y en la simpleza. Muchas veces los muebles se diseñan para ser escondidos en estructuras y no ocupar espacio.
Los muebles de líneas modernas u orientales se adaptan muy bien a este estilo decorativo.
Paredes
Se evitan totalmente los adornos en las paredes utilizándose solamente cuadros u objetos que se acoplen con el significado del diseño.
Cuando más limpia y blanca sea una pared, más lugar habrá para nuestra imaginación.
Texturas y telas
Los textiles utilizados deben ser lo más simples posibles dejándose afuera estampados, floreados, puntillas o todo lo referente a la decoración barroca.
Lo rústico y los colores lisos van muy bien y si colocamos cortinas, cojines y alfombras, siempre deberá existir una unidad y correspondencia entre las mismas procurando que no adquieran protagonismo.
También se opta por los espacios amplios, preferentemente habitaciones altas con solados monocromáticos, de madera u alfombras lisas.
Imagen SmokingPermitted
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