cSi dispones de un espejo que acabas de comprar, nuevo y liso, y quieres darle un aspecto envejecido y natural, lo puedes hacer de una manera rápida y sencilla, tan solo tienes que seguir unos pasos para que te quede como tú buscas. Te lo explicamos a continuación.

El efecto de un espejo envejecido, aporta a las estancias quizá algo de leyenda fingida, historia y señorío además de candidez. Retira la frialdad y firmeza de disponer de un material homogéneo y uniforme, de forma que se suaviza su expresión y se le retira actualidad y se le aporta madurez.
No hay casa que no tenga al menos un espejo, su uso es indispensable en el baño, tocador y junto al vestidor. En las entradas también se usa para jugar con las emociones del visitante y que crea que nuestro recibidor es de unas dimensiones superiores a las que realmente tiene. Por cierto lo de la maldición por su rotura no es real, antaño había menos espejos que ahora y las señoras amenazaban a las doncellas para que a éstas no se las rompiera tan querida pieza.
Para envejecer nuestro espejo nuevo, podemos echar, por la parte de atrás, unas gotas de aguarrás, de agua fuerte, acetona u otro ácido que provoque la corrosión.
Con un cepillo viejo, de ropa o de dientes, según sea el tamaño del espejo, mojado, se dará finalmente un golpe en la zona trasera del espejo, tras haber dejado al ácido que actúe, para hacer desaparecer las gotas que han quedado libres, y así encontraremos las manchas típicas de envejecimiento, cuando demos la vuelta a nuestro espejo.
El método es sencillo, lo que tenemos que tener cuidado es que según sea el ácido de agresivo, sobre todas las superficies que salte hará reacción, así que cuidaremos de llevar protegidas las manos, los brazos y la cara y por supuesto hacerlo con ropa de faena para evitar el disgusto de que nos la estropee.
Por: Lomar
Etiquetas:
Categorías: Bricolaje, Estilos decorativos, General, Materiales
También te puede interesar...
Posts relacionados
Comentarios (4)
DARÍO
NURS
elena
Patricia
