Cuando nos hablan de alguna ciudad que hemos visitado, la recordamos por el color de su luz en la noche reflejada en los edificios en una única tonalidad, también por un sabor: el de sus especias más utilizadas y, un olor: el de sus calles y sus flores o el olor característico de las algas del mar. Con la decoración ocurre igual, hay ciertos estilos decorativos que sólo por un detalle los podemos reconocer.

El clima es el que nos hace el carácter, más abierto y extrovertido cuanto mejor es y más horas de luz acapara cada día. El acceso a los materiales, sedas, tejidos, cristal, madera, ladrillo, mármol, granito, que por la cercanía y costes hacen que sea más sencilla su obtención, hacen que nuestras casas se hagan de unos u otros, de forma que muestran las caras y similitudes de la composición en nuestras ciudades.
La vida está enfocada al trato social, a la familia y a compartir espacios, ello nos lleva a que se tenga en el Caribe, viviendas con la zona del salón muy grandes en proporción al tamaño de los dormitorios. Hay algunas casas en las que la cocina queda en segundo lugar, no dándole la importancia que en Europa las aportamos.
Los suelos son arcillosos, coloreados con grecas o tapices en torno a un ajedrez, las paredes pintadas de alegres colores que hacen que la luz inunde todos los lugares. Las tallas de madera hechas a mano, las pinturas típicas con motivos de la vida y las tradiciones. Los grandes sofás, los muebles de madera maciza. Toda la decoración se basa en lo colonial, el recuerdo que quedó entremezclado con sus raíces originales, lo natural.
Los porches ocupan un lugar muy importante porque es donde se pasa gran parte del día. Las plantas dan vida y alegría a las casas junto a la luz que dejan pasar las ligeras cortinas de hilo.
Cierra los ojos y piensa en una ciudad: su color, su sabor, su olor…todas tienen uno.
Por: Lomar
Etiquetas: decoración caribeña, Estilo caribeño
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