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Por: Lomar
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7 de Enero 2010

El estilo francés es inconfundible en todas sus facetas, desde la delicada cocina hasta la decoración. París es una de las ciudades más importantes del diseño a nivel mundial, es uno de los focos más estudiados en la creación y no sólo de moda sino de estilos decorativos.

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Al terminar de estudiar, a los profesionales de la arquitectura y del diseño se les recomienda no dejar de visitar ciudades como Nueva York, Londres, París y Milán. En la actualiad Londres es de obligada estancia, cuna del diseño actual, hace las delicias de los más cosmopolitas e innovadores diseñadores, siendo el inglés en casi toda la Unión Europea el idioma por el que todos nos entendemos.

París, desde hace siglos se la conoce como caprichosa, de una especial luz y como colorista. Siempre busca la iluminación y lo tradicional inamovible, lo políticamente correcto.

Los franceses fueron los creadores del bidet, la Corte siempre fue patente en sus excesos, excesivos en los adornos, excesivos en los retratos, excesivos en las recargadas composiciones…

Amigos de decorar las paredes ya fuera con lujosas telas de seda traidas de sus Colonias desde Oriente al igual que la decoración en los centros de mesa por ricos jarrones de porcelana hechos con decoraciones manuales florales, dragones  y  costumbres orientales. Desde África el marfil y el ébano formando las lujosas figuras talladas y los candelabros de oro y plata colocados sobre las cómodas para reflejarse en los espejos y así facilitar más luz y claridad a las estancias.

La madera en sus suelos como parte cálida de la casa y el mobiliario de maderas macizas a ser posible ensambladas, las lámparas de fino cristal entremezclado con metales nobles dando importancia a los salones, junto a las caprichosas bomboneras de cristal de Bohemia.

Las paredes si no de telas con motivos florales, pintadas de colores brillantes y vivos con plafones y vivos en otros colores tal que blancos. El gusto por lo delicado, por el confort, la alegría y los materiales más sutiles y elegantes, han sido el eje siempre de la decoración francesa.

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