Durante el mes de mayo, la actividad vegetal se encuentra en pleno apogeo. Aumentan las temperaturas y las horas de sol, salen las flores, y nuestras plantas precisan de cuidados extra para que puedan afrontar el verano con una buena reserva de salud.
En estas fechas confluyen las floraciones de los arbustos de primavera, como las azaleas, los lilos y las forsitias, y las de verano, como la rosa o la hortensia, además de los macizos de temporada, como geranios, petunias, lobelias, tagetes, etc, que ya tenemos en balcones y jardines. Es momento, por tanto, de iniciar los tratamientos preventivos de insecticidas y fungicidas que más tarde evitarán la aparición de plagas y enfermedades.

Mayo es el mes de la rosa, así que tocan los riegos, los abonados, la eliminación de chupones y flores marchitas si se quiere alargar esta campaña floral y que se extienda saludablemente hasta el verano. Es también buen momento para, mediante la técnica del acodo, multiplicar plantas difíciles como las camelias y los rododendros.

Aún se está a tiempo de plantar árboles, arbustos y coníferas, si se adquieren en contenedores, y también se puede iniciar la planta de especies acuáticas en el estanque, aunque las plantadas en años anteriores y que han desaparecido durante el invierno estarán rebrotando. Las bulbosas de verano, como dalias, gladiolos o calas, se pueden plantar en este mes de mayo, mientras que las matas de las bulbosas de invierno se secarán poco a poco, por lo que se pueden desenterrar para su conservación hasta el próximo otoño.

Es, además, el momento de podar los frutales y los arbustos de floración primaveral como kerrias y forsitias, para que vuelvan florecer en la próxima primavera.
Por: Natalia
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