La falta de luz en los ambientes es un problema cada vez más recurrente a la hora del diseño interior. Por fortuna, materiales modernos nos facilitan las cosas y las opciones se incrementan en el mercado. Hoy te presentamos una alternativa que no puedes descartar a la hora de ganar mayor luminosidad: los ladrillos de vidrio.

La luz natural es algo cada vez más preciado en las grandes ciudades, en artículos anteriores te hemos dado varios trucos para aprovecharla al máximo, pero, cuando el problema es grave hay que pensar en otros recursos.
Hemos hablado también en su momento de los beneficios de la utilización del vidrio. Su transparencia, genera una sensación de amplitud sin igual y se ha vuelto un material clave en las construcciones contemporáneas. Y aquí es en donde aparecen estos magníficos ladrillos, que nos traen consigo una nueva forma de entender a los muros.
Los ladrillos de vidrio, en su mayoría son huecos y están compuestos de dos capas gruesas de vidrio, que puede ser común o texturizado, aunque cada vez hay más variedades para elegir.
Sus usos son muy variados y van desde la separación de ambientes interiores hasta el reemplazo de ventanas hacia el exterior, también se utilizan mucho en techos como traga-luz.
Funcionan además como aislantes térmicos y son relativamente livianos, por lo mismo se ven con frecuencia en la decoración de baños.
Gracias a su variedad de colores y motivos, se han ganado lugares insospechados en la decoración. Así los veremos en barras, columnas, separadores, mesas y su versatilidad crece día a día.
Su colocación es relativamente sencilla, solo se necesita un poco de cemento y en algunos casos separadores, pero si no te animas, solo tienes que consultar a un especialista.
Esperemos que no dejes de considerar esta propuesta, que además de solucionar el problema de la falta de luz le dará un toque moderno y original a tus ambientes.
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Por: Astina
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