“Nunca tendremos una segunda oportunidad de causar una buena primera impresión”. El recibidor de nuestra casa es el ejemplo de cómo es el resto y por ello debemos de dedicarle algún tiempo para sacar el mejor producto de él. Dependerá de las dimensiones con las que se encuentre, si dispone de luz natural y de las zonas a las que distribuya.

Las dimensiones del recibidor deben de estar en consonancia con las dimensiones del resto de la casa, y debe de ser proporcional a éstas. Es decir, que no será correcto disponer de un recibidor que cuente con 12m2 si la casa mide 60m2 y sí será correcto que mida 20m2, si la casa mide 600m2. Es una cuestión de proporción. También se dimensionará de acuerdo con las estancias a las que vaya a distribuir mediante un pasillo, escaleras o ascensor.
Una alfombra de lana natural que permita hacer su recorrido a la puerta y además si tenemos tarima o parquet de madera, para resguardar del deterioro a nuestro suelo y aportarle color a la estancia. Podemos empapelar una de las paredes con un tono que haga juego con el color del resto de las paredes y con el resto de la decoración, se llevan mucho las imitaciones a los damascos y los colores como el azul grisaceo y las purpurinas plateadas, los colores tornasolados para jugar con la percepción visual y los casi negros y grises.
La lámpara, según tengamos la altura del techo, aprovechando los que son muy altos para poder instalar ricas lámparas de cristal de Bohemia o de cristal de Swarovski, para que sus destellos iluminen todo el recibidor.
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