Pisos en Madrid
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Por: J
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29 de Julio 2011

La espalda es una de las zonas del cuerpo más propensa a sufrir lesiones cuando estamos realizando el mantenimiento de nuestro jardín.

Mover un tiesto, agacharse para coger la manguera, transportar una bolsa de sustrato para rellenar un tiesto…todos son gestos de lo más común cuando trabajamos en nuestro jardín, que pueden llegar a causar una molesta lesión en la espalda. Con la adopción siempre de una postura correcta evitaremos estos contratiempos.


Trabaja_en_el jardin_cuidando_tu_espalda

Si sigues estos sencillos consejos dictados por especialistas, evitarás el molesto dolor de espalda:

Cuando necesites estar inclinado mantén tus rodillas flexionadas y si es posible utiliza los brazos para apoyarte. Si no dispones de ningún soporte o pared donde hacerlo, apoya las manos en tus propios muslos o rodillas e intenta mantener la espalda recta o ligeramente arqueada hacia atrás, evitando que se doble hacia delante.


Si vas a trabajar en el jardín a la altura del suelo, es mejor que te sientes antes que hacerlo agachado. Para cortos periodos de tiempo y si tus rodillas están en buen estado, puedes colocarte de cuclillas; en ese caso mantén los pies relativamente separados para mejorar tu estabilidad y, si fuera posible, apoya una mano en un soporte o pared aproximadamente a la altura del hombro.

Trabaja_en_el jardin_cuidando_tu_espalda

Siempre que puedas trabaja en alto. Trasplantar un tiesto, abonarlo..hazlo sobre una mesa o banco y si puede estar a la altura de tu ombligo mucho mejor, así los codos pueden estar flexionados mientras trabajas y tu espalda te lo agradecerá.

Los expertos recomiendan que si tienes que trabajar en tu jardín mucho tiempo de pie, puedes apoyar uno de ellos en un reposapiés (caja, saco…) y altérnalos. En el caso de que debas hacer fuerza, por ejemplo para compactar la tierra, baja el pie del reposapiés, retrásalo un poco en relación al otro y apoya una mano mientras haces fuerza con la otra. Procura utilizar tu brazo para aplastar la tierra, y no el peso.

A la hora de podar, si la zona está en alto, no te pongas de puntillas intentando alcanzarla. Busca una escalera y sitúate al mismo nivel de lo que quieres cortar (el área de trabajo tienes que procurar que quede entre tu pecho y tus ojos).

Imagen sujeta a licencia CC de Big Mind Zen Center

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