Cómo proteger la estructura de los edificios contra el fuego

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A la hora de llevar a cabo la construcción de cualquier edificio es preciso tomar las medidas necesarias para prevenir el riesgo de incendio. Esto implica un buen número de detalles, como el material, el sistema de ventilación y calefacción, o la estructura. Todo ello debe cumplir con la legalidad vigente, protegiendo con ello la estabilidad del edificio, las zonas cercanas y la vida de los ocupantes.

Cómo proteger la estructura de los edificios contra el fuego

Protección ignífuga en la estructura de edificios

Para hablar de la protección ignífuga en la estructura de edificios se deben especificar dos tipos de modalidades, a las que ya hemos hecho alusión en anteriores ocasiones:

  1. Protección activa: se basa en dispositivos de detección de incendios, como medidores de temperatura o detectores de humo, que activan automáticamente determinados sistemas para combatir el fuego, como rociadores de agua o espuma. De gran eficacia, en muchos casos permiten apagar el incendio antes de que se extienda.
  1. Protección pasiva: la logramos con el uso de materiales que aíslan temporalmente la estructura del edificio contra los efectos del fuego; el acero y el hormigón son ideales para ello, ya que ofrecen una gran resistencia.

Los materiales

Los materiales con los que podemos construir el edificio presentan diferentes niveles de resistencia al calor y al tiempo de exposición al fuego. Este último detalle es fundamental ya que, cuantos más minutos tengamos a nuestra disposición, más fácil será la evacuación del edificio si es necesario. Y es que las exigencias que deben cumplir los elementos constructivos, conforme a la Norma UNE-23093, se miden de acuerdo al tiempo durante el cual estos materiales mantienen sus condiciones inalterables. Éstas son:

  1. Capacidad portante y/o estabilidad (cuando se exija estabilidad al fuego EF).
  2. Ausencia de emisión de gases inflamables por la cara no expuesta al fuego. (en caso de parallamas PF).
  3. Estanqueidad al paso de gases calientes y/o llamas (en caso de parallamas PF).
  4. Resistencia térmica para evitar que se produzcan temperaturas superiores en la cara no expuesta del material, que no supere la máxima establecida en la Norma UNE (cuando se exija resistencia al fuego RF).

Dichos materiales se clasifican en MO (no son combutibles), M1 (son combustibles pero no inflamables), M2m M3 y M4 (tienen una capacidad de inflamabilidad moderada, media y alta, respetivamente).

En definitiva, hemos de tener en cuenta la capacidad de los elementos estructurales para prevenir el colapso de un edificio en caso de incendio, así como la capacidad de los elementos de compartimentación y cierre para impedir la propagación de las llamas; hablamos de muros, fachadas, forjados, etc.

Muros y tabiques

Los grados de resistencia al fuego de los muros y tabiques dependen del número de hojas que contengan y el material con el que estén fabricados. Por ejemplo, el mortero aglomerado presenta una alta resistencia ante las llamas, llegando incluso a soportar un total de 120 minutos sin deteriorarse a partir del grueso de 14cm (RF-60), de 19cm (RF-120).

En el caso de aquellos que contengan hormigón armado en su interior, armaduras de tendel o costillas de refuerzo, es necesario un recubrimiento de al menos 2 centímetros de mortero sobre las armaduras respecto del paramento exterior del muro para que sea resistente frente a un incendio.

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