

En el mercado podemos encontrar una amplia variedad de colchones y elementos ornamentales que contribuirán a cuidar la estética de nuestro dormitorio y que en función de su disposición y cromatismo pueden crear desde ambientes más barrocos o neoclásicos a otros más fríos, juveniles o acogedores.
No obstante, más allá de cuestiones meramente decorativas, hemos de recordar que uno de los pilares fundamentales de nuestra vida en el hogar es el cuidado de nuestra propia salud, pues si esta última se ve deteriorada por nuestra falta de atención o descuidos, no habrá ánimos que valgan para detenernos a cuidar la estética o imagen de nuestro dormitorio.
Por eso mismo, para detenernos en cuestiones más superficiales, primero hemos de profundizar en temas de vital importancia para la mejora de nuestro bienestar físico, entre los que destaca el descanso, el cual nos aportará la fuerza y energía que nuestro organismo necesita para funcionar cada día.
Para conocer cómo conseguir un descanso mucho más saludable en nuestra cama, podemos seguir los consejos de espacios como Comunidad Colchonera, donde, además, podrás encontrar el tipo de colchón que mejor se ajusta a tus preferencias personales y disponibilidades económicas.
Junto a su tienda online, también cuenta con varios puntos de venta repartidos en Madrid. Canapés abatibles, colchones viscoelásticos, camas articuladas, colchones con muelles o almohadas son algunos de los muchos productos que podrás encontrar en esta comunidad.
Por otro lado, en su página web también podrás encontrar nuevas y exclusivas ofertas en canapés, somieres, almohadas y aquellos productos relacionados con el descanso personal.
Además de ofrecerte algunos de estos artículos al mejor precio, te proporcionarán muy diversos descuentos que pueden resultar de tu interés y así ajustarse mejor a tus disponibilidades económicas. Para consultar cualquier información de este tipo, podrás acudir a su espacio digital y ver sus diferentes vías de contacto.


La duración del colchón
La renovación de nuestro equipo de descanso personal es una de las cuestiones a las que solemos otorgar una importancia secundaria hasta que no sucede un acontecimiento de graves consecuencias para que efectuemos tal operación. La renovación de una casa, adquisición de una segunda vivienda o deterioro extremo del colchón son algunos de los factores que nos pueden conducir a cambiar dicho equipo de descanso.
Hemos de ser conscientes de que, al igual que nos sucede a nosotros mismos, un colchón también envejece y, por lo tanto, con el paso de los años empezará a perder su resistencia. Un estudio realizado a nivel europeo desde la European Bedding Industries Association confirmaba que España es uno de los países del viejo continente donde los usuarios más tiempo tardaban en cambiar de colchón, más concretamente una media de 12.6 años, algo que resultaría tardío si tenemos en cuenta que los expertos en descanso recomiendan un máximo de 10 años.
Si lo comparamos con otros países europeos, nos daremos cuenta de que los españoles vamos con retraso en este sentido. Así, por ejemplo, Austria renueva su colchón una media de cada 8.6 años, mientras que Holanda lo hace cada 9.6 años. Además, este estudio reflejó en una encuesta realizada a la población resultados que vienen a confirmar estas cifras: los españoles afirmaban en el 20% de los casos que el mismo colchón podría durar más de 20 años, mientras que el 68% de los ciudadanos afirmaba que solamente cambiaba de colchón cuando este último manifestaba alguna rotura o desgaste sobresaliente.


A pesar de que, externamente, el colchón se muestre en perfectas condiciones, lo cierto es que los materiales de los que se compone se deterioran con el paso de los años, perdiendo su efectividad, disminuyendo de esta forma la comodidad y calidad de nuestro descanso. A esto último hemos de añadir las cualidades higiénicas del mismo, pues a pesar de los procesos de limpieza a los que haya sido sometido, lo cierto es que no presentará la higiene inmaculada que cuando lo adquirimos en un punto de venta determinado.
Las consecuencias de esta falta de concienciación por parte de la población, unidas a la tendencia del ser humano a buscar las posturas que les resulten más cómodas, a pesar de tumbarse sobre un colchón desgastado por el paso del tiempo, pueden traer consigo, por ejemplo, dolores de espalda y de las articulaciones, insomnio o cansancio crónico que nos impida concentrarnos en nuestras tareas y obligaciones cotidianas al día siguiente.
En cualquier caso, hemos de recordar que el deterioro de un colchón podrá ser más temprano o tardío dependiendo del uso al que haya sido sometido. Así, por ejemplo, hemos de evitar colocar un colchón nuevo encima de un somier viejo, porque se deteriorará con mayor rapidez. Igualmente interesante, siguiendo las instrucciones de mantenimiento, es conveniente voltear cada tres meses el colchón para evitar deformaciones en alguno de sus lados. No obstante, has de recordar que más de 10 años no es adecuado mantener un mismo colchón en nuestro dormitorio, por lo que, ¡¡apúntate al cambio una vez pasada la primera década!!


¿Qué saber a la hora de comprar un colchón?
A la hora de adquirir un colchón hemos de asegurarnos que la superficie de descanso ha de ser firme, homogénea, cómoda, mullida en sus acolchados y adaptable en su soporte (bloque de espuma, bloque de látex o carcasa de muelles). De entre los tipos de colchones que encontramos en el mercado, destacamos el de muelles que goza de una mayor cuota de mercado, son más ecológicos, resistentes, no tienen problemas de humedad y transpiran muy bien, por ello están indicados para las personas que sudan mucho.
Por otro lado, disponemos de los llamados colchones de látex que se amoldan a la perfección a las características de nuestro cuerpo y a las articulaciones, además de ser más duraderos que los de muelles. Igualmente son resistentes tanto al polvo como a la humedad, hipoalergénicos, flexibles pero indeformables.
Otro de los más populares es el de espuma, que disponen de una flexible superficie de apoyo. Los más conocidos son los de poliuretano y son muy adaptables dado que se pueden cortar a medida para ajustarlos a cunas o sofás, por ejemplo. En espacios


¿Y vosotros?, ¿soléis cambiar de colchón con cierta frecuencia?