Cómo cuidar tu bonsai

Por Paniagua3 min de lectura
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Cómo cuidar tu bonsai

Un bonsái no es una planta más: es un árbol en miniatura que puede vivir décadas… o morirse en un mes si no aciertas con sus cuidados. La clave está en entender que cada bonsái pide algo distinto según su especie y su clima de origen. Antes de nada, averigua qué árbol tienes (Ficus, Carmona, arce, olmo…): de ahí sale todo lo demás. Con eso claro, cuidarlo es más sencillo de lo que parece. Te contamos lo esencial.

En dos líneas: identifica la especie, dale la luz que necesita, riega solo cuando la tierra empiece a secarse y abónalo poco y a menudo. Ni encharcar ni olvidar.

Bonsái de interior junto a una ventana con luz clara

Interior o exterior: dónde colocar tu bonsái

Si tu bonsái es de clima tropical (Ficus, Carmona, Sageretia…), está mejor dentro de casa, ya que no soporta el frío ni los cambios bruscos. Eso sí, necesita mucha luz: el mejor sitio es una ventana amplia y clara. Las especies más sensibles (arce, haya, manzano…) agradecen algo de sombra resguardada del viento cuando el verano aprieta, para que el sol no queme sus hojas.

Si empiezas, un Ficus es el bonsái más agradecido y difícil de matar. Déjalo para coger práctica antes de lanzarte con especies delicadas.

El riego: ni sequía ni encharcamiento

El error que más bonsáis mata es el riego. Si es de exterior, riégalo como a cualquier planta; si es de interior, necesita una humedad cercana al 50 % y odia las corrientes de aire. La regla de oro: riega cuando la superficie de la tierra empiece a estar seca, no por calendario. Y a ser posible, con agua sin cloro, porque el cloro les mancha las hojas. No te pases: un bonsái encharcado se ahoga.

Bonsái de interior junto a una ventana con luz clara

Abono: poco y a menudo

Al vivir en tan poca tierra, un bonsái agota rápido sus nutrientes. Por eso conviene abonarlo con frecuencia y en pequeñas cantidades, sobre todo en primavera y otoño, que es cuando más crece. Un exceso de abono, como el de agua, también le pasa factura.

Temperatura y descanso invernal

Es otra clave para que dure. Los tropicales necesitan un mínimo de 14-16 °C en invierno. Los subtropicales aguantan más frío (5-10 °C), pero hay que protegerlos de las heladas; muchos necesitan un reposo invernal a 0-5 °C, porque si pasan el invierno demasiado calientes se «despistan» y florecen a destiempo.

Bonsái sano con las hojas limpias

Limpieza y mantenimiento

Para limpiarlo (que no regarlo), lo mejor es pulverizar las hojas de vez en cuando: así retiras el polvo y la suciedad sin problema y le subes algo la humedad. Los bonsáis son preciosos, pero delicados: piénsatelo antes de adquirir uno y, si te animas, empieza por lo básico. Si quieres profundizar, tienes los cuidados básicos del bonsái paso a paso.

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Preguntas frecuentes

Depende de la especie. Los tropicales (Ficus, Carmona) van dentro, junto a una ventana con mucha luz; muchas especies de clima templado prefieren el exterior. Averígua cuál tienes antes de decidir.

No por calendario, sino cuando la superficie de la tierra empieza a secarse. En interior suele ser cada 2-3 días en verano y menos en invierno, pero varía con la especie y el clima.

Casi siempre por exceso o falta de riego, corrientes de aire o falta de luz. Revísalos por ese orden antes de asustarte.

Con abono específico, poco y a menudo, sobre todo en primavera y otoño. Al vivir en poca tierra agota rápido los nutrientes.

Los tropicales, un mínimo de 14-16 °C; los subtropicales aguantan 5-10 °C pero hay que protegerlos de las heladas. Muchos necesitan un reposo invernal fresco.

Mejor sin cloro. El agua muy clorada suele provocar manchitas en las hojas; deja reposar el agua unas horas o usa agua de lluvia.

El Ficus: tolera bien la vida en interior, perdona algún fallo de riego y es de los más resistentes.

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Escrito por
Paniagua

Equipo editorial de Cosas de Decoración.