Plantas de interior resistentes: las que no se mueren aunque las olvides

Por admin3 min de lectura

Si has enterrado ya varias macetas, tranquilo: casi nunca es culpa tuya, es que elegiste una planta demasiado exigente para la luz que tienes o para lo despistado que eres regando. La solución es fácil: empezar por plantas a prueba de todo, que aguantan poca luz, riegos irregulares y semanas de olvido sin pestañear. Estas son las más duras, con su nombre y por qué cuesta tanto matarlas.

Las plantas de interior más resistentes

  • Potos (Epipremnum aureum): el comodín. Luz media o baja, riego cada 10-14 días y crece colgando o trepando. Casi indestructible y de crecimiento rápido.
  • Sansevieria (lengua de suegra): la más dura de la lista. Tolera rincones oscuros y le basta con agua cada 2-3 semanas. Se mata más por exceso de riego que por olvido.
  • Zamioculca (ZZ): sus rizomas almacenan agua, así que sobrevive semanas sin acordarte de ella. Hoja brillante y porte elegante.
  • Aspidistra: la «planta de hierro». Aguanta sombra, corrientes y descuido; perfecta para un pasillo sin sol.
  • Cinta o malamadre (Chlorophytum): resistente, purificadora y facilísima de reproducir a partir de sus «hijuelos». Tolera casi cualquier luz.
  • Drácena y tronco de Brasil: de porte alto para dar volumen, muy tolerantes con la luz y el riego irregular.
  • Filodendro: hojas grandes y tropicales, se conforma con luz indirecta y perdona los despistes.
  • Cactus y suculentas: para quien tiene mucha luz y poca constancia. Sol y riego escaso; en invierno, casi nada.

Las mejores para poca luz o sombra

Si tu problema es la falta de luz (un baño interior, un pasillo, un salón poco luminoso), tira de sansevieria, zamioculca, aspidistra, potos y helechos. Son las que mejor aguantan la penumbra; eso sí, «poca luz» no es «ninguna luz»: ni siquiera estas viven en un cuarto totalmente oscuro. Colócalas donde llegue algo de claridad indirecta.

La mayoría de estas plantas mueren por lo mismo: exceso de agua. Antes de regar, mete un dedo dos centímetros en la tierra; si sale húmedo, espera. Con las resistentes, siempre es mejor quedarse corto que pasarse.

¿Y si tengo mascotas?

Ojo aquí, porque algunas de las más duras son tóxicas si un perro o un gato las mordisquea (potos, sansevieria, filodendro y zamioculca lo son). Si tienes mascotas curiosas, tira de opciones resistentes y seguras como la cinta (malamadre), la areca, la calathea o la maranta, o coloca las tóxicas en alto, fuera de su alcance.

Cuidados mínimos (para que ni estas se te mueran)

Aunque perdonan mucho, agradecen lo básico: riega solo cuando la tierra esté seca, dales luz clara pero sin sol directo (que quema las hojas de casi todas), limpia el polvo de las hojas con un paño húmedo de vez en cuando para que «respiren», y abónalas un poco solo en primavera y verano. Con eso, son plantas para toda la vida.

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Preguntas frecuentes

Potos, sansevieria (lengua de suegra), zamioculca (ZZ), aspidistra, cinta, drácena, filodendro y los cactus y suculentas. Aguantan poca luz o riego irregular y perdonan los descuidos.

La sansevieria, la zamioculca, la aspidistra y el potos son las que mejor toleran la penumbra. Aun así, necesitan algo de claridad indirecta: ninguna vive en oscuridad total.

Las suculentas y los cactus, la zamioculca (almacena agua en los rizomas) y la sansevieria. Se riegan cada dos o tres semanas, o menos en invierno.

Sí: la cinta (malamadre), la areca, la calathea y la maranta son duras y no tóxicas. Cuidado con potos, sansevieria, filodendro y zamioculca, que sí son tóxicas si las mordisquean.

Casi siempre por exceso de riego, que pudre la raíz, o por falta de luz. Comprueba que la tierra esté seca un par de centímetros antes de volver a regar.

Depende de la especie: el potos cada 10-14 días, la sansevieria y la zamioculca cada 2-3 semanas, y las suculentas aún menos. En invierno, espacia aún más los riegos.

El potos, que cuelga o trepa y llena en poco tiempo, y para dar volumen, la drácena o el tronco de Brasil. La monstera también es agradecida si tiene luz indirecta.

No, esa es su gracia: se conforman con luz clara indirecta e incluso con penumbra. Lo que casi ninguna tolera es el sol directo, que les quema las hojas.

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Equipo editorial de Cosas de Decoración.