El recibidor es lo primero que se ve al entrar en casa y, casi siempre, el rincón más descuidado: acaba siendo el sitio donde se amontonan llaves, cartas y zapatos. Y no hace falta tener una gran entrada para que dé buena impresión; da igual que tengas tres metros o treinta, la clave es la misma: un mueble a medida del espacio, un espejo, buena luz y un sistema para que el desorden no gane. Vamos con ello.

El mueble: la pieza clave
El mueble del recibidor manda, y se elige según el espacio que tengas por delante:
- Consola: estrecha y elegante, es la reina del recibidor. Encima, una bandeja para las llaves y una lámpara o unas plantas.
- Mueble zapatero: si entra mucho calzado, un zapatero de poco fondo (tipo basculante) esconde los zapatos sin comerse el paso.
- Recibidor estrecho: tira de un mueble volado (sin patas, anclado a la pared) y de poco fondo; al ver el suelo por debajo, el paso parece más ancho.
- Un banco con almacenaje debajo viene de perlas para sentarte a calzarte y guardar cosas a la vez.
En un recibidor pequeño, un mueble volado y de fondo reducido (20-25 cm) más un espejo grande encima es la combinación que más amplía sin estorbar el paso. Mide el fondo antes de comprar: en la entrada, cada centímetro que sobresale se nota.
El espejo: casi obligatorio
Si solo puedes añadir una cosa al recibidor, que sea un espejo. Multiplica la luz, hace que la entrada parezca el doble de grande y es utilísimo para el último vistazo antes de salir. Colócalo sobre la consola; cuanto más grande, mejor.
Orden: que el caos no gane la entrada
El recibidor se ensucia visualmente en segundos, así que dale un sitio fijo a lo que llega y sale contigo: un vaciabolsillos o bandeja para llaves y cartera, unos ganchos o un perchero para abrigos y bolsos, una cesta para el correo y otra para los zapatos del día. Si cada cosa tiene su lugar nada más entrar, el desorden no llega ni al salón.
Luz, pared y estilo
Los recibidores suelen tener poca o ninguna luz natural, así que refuérzala: una lámpara sobre la consola o unos apliques crean un ambiente cálido de bienvenida (mejor luz cálida que un fluorescente frío). En la pared, un cuadro, una composición de láminas o unas baldas dan personalidad sin ocupar suelo. Para un recibidor moderno, quédate con líneas rectas, una paleta neutra y un solo golpe de color o material (un mueble en madera clara, un perchero negro); menos es más en un espacio de paso.
¿Y si no tengo recibidor?
Muchas casas abren directamente al salón. El truco es crear un recibidor «de mentira»: delimita un trozo junto a la puerta con una alfombra, coloca una consola estrecha o un mueble bajo pegado a la pared y cuelga un espejo o unos ganchos. Con eso ya tienes zona de entrada sin necesidad de un tabique. Y si lo que tienes es un pasillo largo, mira cómo decorar pasillos estrechos.
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Preguntas frecuentes
Una consola estrecha es la opción más versátil; si entra mucho calzado, un zapatero de poco fondo; y si quieres sentarte a calzarte, un banco con almacenaje. Elige según el espacio que tengas por delante.
Con un mueble volado (sin patas) y de poco fondo, colores claros y un espejo grande encima. Al ver el suelo bajo el mueble y multiplicar la luz, el paso parece más amplio.
Casi imprescindible: amplía el espacio, multiplica la luz (los recibidores suelen tener poca) y es útil para el último vistazo antes de salir.
Líneas rectas, una paleta neutra y un solo golpe de color o material (un mueble de madera clara, un perchero negro). En un espacio de paso, cuanto más despejado, más actual.
Crea uno «de mentira» junto a la puerta: delimita con una alfombra, pon una consola estrecha pegada a la pared y cuelga un espejo o unos ganchos. Tienes zona de entrada sin levantar tabiques.
Dando un sitio fijo a cada cosa: un vaciabolsillos o bandeja para llaves, ganchos para abrigos, una cesta para el correo y otra para los zapatos del día. Así el desorden no pasa del recibidor.
Luz cálida y de bienvenida: una lámpara sobre la consola o unos apliques, mejor que un único plafón frío. Refuerza la escasa luz natural que suelen tener estas zonas.
Con colores claros, luz en varios puntos, una composición de cuadros o láminas en una pared y muebles de poco fondo. Lo tienes desarrollado en nuestra guía de pasillos estrechos.
